Comencé a escribir esta nota con la intención de publicarla para los 12 años de Campo Grupal. Pero, como es evidente, no pude llegar a tiempo. Así que me permito emular a Lewis Carroll y proponer un alegre festejo de no-cumpleaños. Un encuentro no pautado.

Para mí, este espacio es precisamente eso: la posibilidad de encontrarnos siguiendo el hilo de nuestros deseos y de los tiempos necesarios para encontrar la expresión adecuada. Un territorio común que nos reúne sin obligaciones ni mandatos. Una publicación muy diferente a los tan mentados últimamente “medios de comunicación”. Esos que día a día sostienen la más nefasta idea que hayamos pergeñado: la de una realidad única que puede formularse en algún titular y unas crónicas breves, predigeridas y por lo general bastante pobres (por no decir tristes y hasta patéticas). Sea lo que fuere esa pretendida “REALIDAD” pienso que se merecería algo mejor que unas píldoras de gramática deslucida, a veces revestidas de amarillismo intenso y otras de un gris parco y lacónico.
Los diarios y muchos otros engendros del periodismo, tanto vernáculo como internacional, y aún aceptando las inmensas diferencias que puede haber entre unos y otros, son “medios de propagación” y no “medios de comunicación”. La diferencia, aunque me gustaría que fuera obvia, conviene señalarla ya que casi nadie lo hace: los primeros son unidireccionales, mientras que una genuina comunicación exige una doble vía.
Lo que los periódicos dispersan en inscriben en el mundo es una agenda temática. Pero no sólo eso, que no es menor. Promueven también una estética y una ética: una forma de concebir y sustentar un modo de vida. Un modo de comprender el mundo que capaz de convertir cualquier vivencia con todos sus colores y sus bemoles en un tema, un lema o un juicio.
Fragmento de La comunicación por otros medios , por Denise Najmanovich, en Campo Grupal de Agosto (Nº 125)
Fuente de la imgen:Blog FotoCommunity

Algo sucedió, sin embargo, en nuestras cabezas adolescentes. La experiencia de un estado nacional gestionado por partidos socialistas, populistas y socialdemócratas de otras regiones más vastas del mundo hizo trizas aquellas ilusiones en que se sustentaban nuestros esquemas heredados (en síntesis, me refiero a la entonces añorada ecuación socialismo libertario = partidos de izquierda en el poder). Algo más ocurrió. Al mismo tiempo que esta debacle se sucedía, y por un sistema de enlaces casuales simultáneos, esta frustración vino acompañada por la exacerbación de los atributos de la potestad del capital concentrado, en muchas ocasiones más poderosos que los estados mismos, o con recursos suficientes para orientarlos según sus intereses. El capital resolvió (globalizó) por arriba, lo que las luchas intentaban replantear -de modo antagónico- por abajo. Los estados se convirtieron en ellos mismos en instancias globales de producción de narraciones nacionales (“Movistar, sponsor de la selección argentina”, etc.)
Bariloche, Gualeguaychú… - La “potencia” del estado - Por Diego Sztulwark / Dimensiones en Salud Mental - Una matriz para pensar dispositivos no-manicomiales - Por Franco Ingrassia / Sabiduría grupal - Sociodrama durante emergencias sociales - Por Dalmiro Bustos / Vínculos - “Construir-inteligencia” - Por Ricardo Klein / Manifiesto - Algunas palabras sobre integración - Por Angeles González / El rol de las terapias corporales en el desarrollo personal - El cuerpo como camino de conocimiento - Por Elida Noverazco / Clínica de multiplicidades – Subjetividad, esa mala palabra… - Por Claudio Goscilo / “Nadie sabe” - El padecimiento en tiempos de incertidumbre - Por Teresa Broide, Miriam Gelber / El arte de danzar la vida - Los siete poderes de la Biodanza - Por Celeste Sicardi / El cuerpo mediático - Las simulaciones virtuales de la vida - Por Héctor J. Freire / El verdadero acompañamiento, siempre resulta terapéutico - Por María de las Mercedes Guidobono / Yo viví dos vidas – Por Anna Quero / ¿Sociedades de alfa y menos-beta? - Por Carlos A. Solero / Otaviana - Por Juan Disante / Aldea global - Por Luciana Cantisani.
Nos planteamos el acompañamiento como un estar al lado de los afectados en esta coyuntura tan intensamente buscada por más de 30 años.




















