Abordar un libro, según Juan Carlos Lucas

| 26 febrero, 2009 | 0 Comentarios

Pistas metodológicas Todo texto plantea una cuestión central que es necesario resolver: Cómo abordar su lectura. ¿Podrí­a existir una metodología para hacerlo? ¿Si así­ fuera, tendría sentido práctico su aplicación? ¿Qué espera cada lector obtener de la experiencia de lectura? Algunas pistas metodológicas pueden extraerse de las reflexiones que siguen.

juan128x128En este artí­culo se cruzan tres conversaciones en las que vengo navegando. Por un lado, es una respuesta a mi amigo Daniel, que me preguntó si tenía ganas de compartir algunas pistas metodológicas relacionadas con las formas que tení­a de abordar la lectura de textos, como colaboración para Aprender & Cambiar.

Por otro lado, se relaciona con un post de mi blog, vinculado justamente con un libro que estoy leyendo: El amor la soledad. Un librito escrito en formato de entrevistas por el filósofo André Comte-Sponville.

Por último, se relaciona con una reflexión de Andrés, autor de un interesante blog y un interesante libro, en respuesta al post mencionado, que entre otras cosas decí­a: filosofar es la más alta actividad que podemos realizar los seres humanos ya que es la forma que tenemos de honrar la vida desde nuestro principal atributo que es la conciencia y el pensamiento. Si la vida tiene algún sentido, lo encontraremos en ese potencial que todos tenemos de poner en cuestión la realidad que nos circunda y a la vez nos incluye, condición esencial de nuestra evolución. Pensé, al leer el comentario, en que simultáneamente coincido y discrepo con él.

Veo mucha relación entre estas tres conversaciones. Me explico y acudo para esto al libro que estoy leyendo:

  • Por un lado, coincido con Andrés en que filosofar es un acto importante, las preguntas propias del acto de filosofar pueden abrirnos a nuevas posibilidades, pueden cambiar nuestra vida, pueden salvarnos. En palabras del autor mencionado: filosofar es pensar la vida y vivir el pensamiento.
  • Por otro lado discrepo, hay algo más importante que el pensamiento y las ideas, que sí­ es la más alta actividad. Se trata del irreemplazable acto de vivir, y la sabidurí­a expresada en el saber vivir. Los libros son uno de los medios principales para la expresión del pensamiento, entonces podrí­amos decir que hay algo más importante que los libros, esto es: la praxis del vivir. Siguiendo a Comte-Sponville: ¿Quieres que te diga la verdad? La filosofí­a no tiene ninguna importancia. Las novelas no tienen ninguna importancia. Sólo cuenta la amistad; sólo cuenta el amor. Digamos mas bien: sólo cuentan el amor y la soledad. O mejor: sólo cuenta la vida. Los libros forman parte de ella, sí­, y eso es lo que los salva.

Conclusión, los libros sólo son importantes si nos ayudan a vivir mejor, sólo valen por la vida que contienen diría Comte.

Por eso, mis reflexiones respecto de cómo entrarle a un texto tienen que ver con la forma en que podemos sacar más vida de un texto, de qué manera podemos explotar al máximo las posibilidades de acción que nos puede abrir.

James Flaherty en su libro  Coaching: Evoking excelence in others plantea que muchas veces acudimos a la lectura de un libro buscando superar restricciones que enfrentamos. Esto lo podemos conseguir a partir de ganar conciencia, experiencia e información. Sin embargo, suele suceder que al acudir a la lectura descubrimos nuevas restricciones que nos llevan a buscar más conciencia, experiencias o información antes de poder intentar superar dichas restricciones. Entramos en un ciclo generalmente vicioso que nos lleva a la inmovilidad, en algunos casos, una muy erudita.

Si el objetivo de leer no tiene que ver simplemente con exponer explicaciones, sino con inspirar nuevas formas de tomar acción, propongo elegir este foco pragmático al leer un libro. Una forma de sintonizar la lectura que sugiero tener en mente se puede expresar en la formulación de las siguientes preguntas, mientras se avanza en la lectura:

  • ¿Cuáles son mis intereses al abordar la lectura? ¿Qué quiebres quiero superar?  ¿Qué oportunidades quiero aprovechar? ¿Qué posibilidades quiero explorar?
  • ¿Me veo más restringido en mis posibilidades al leer el texto?
  • ¿Qué distinciones se presentan en él?
  • Las distinciones presentadas, ¿Me dan más razones para pensar por qué algo no puede pasar, o me estoy sintiendo más libre para tomar acción?
  • ¿Qué posibilidades de acción se me abren a partir del texto?
  • Cuando se vea limitado/confuso/en desacuerdo, puede preguntarse: ¿A qué forma de mirar la cuestión me estoy apegando o intento defender? ¿Qué pasaría si comienzo a observar con este nuevo punto de vista?

Leyendo el presente artí­culo entonces, ¿se están sintiendo más o menos libres para tomar acción? Esta es la pregunta que a mí­ más me interesa y ya se imaginarán qué respuesta me dejarí­a más satisfecho.

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Categoría: Abordar un libro

Acerca del Autor ()

Padre. Hacedor. Resiliente. Estudiador. Curioso. Persistente. Apasionado.

Aprendí a contar con un ábaco. En el primer año de la secundaria soñaba con tener una regla de cálculo. Hasta tercero lidiamos con las calculadoras personales y los permisos para usarlas en clase. Cuando fui profe universitario me preguntaba si debía aprobar los trabajos hechos en la computadora personal. La primera portable que tuve me mostró las ventajas de la movilidad y la segunda me presentó a Internet. Hoy, ayudo a las personas y a las organizaciones a involucrarse con los entornos 2.0.-

Fundé Seco & Serif en los 90, tuve que aprender prácticamente solo a hacer producción gráfica digital cuando no había nadie alrededor. La primera aplicación que aprendí a manejar fue Adobe Illustrator 3. Y la última —seguramente— será la que salga mañana. Nunca quiero ser el más inteligente sino el que más trabaja. Soy prácticamente autodidacta aunque tengo títulos y certificados que dicen otras cosas.

Hace muchos años que leo y pienso acerca de la posición del sujeto frente a la explosión digital y todos los días celebro que me haya tocado estar aquí en esta época.

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