Redes sociales, aprendizaje y enseñanza

| 27 octubre, 2011 | 1 Comentario

05-09-2013-Enredaderas 004¿Cómo pueden las redes sociales aplicarse al proceso de enseñanza? La pregunta me cayó sin aviso y, como siempre sucede, me ofreció una oportunidad para pensar.

En particular, pienso que una de las maneras de pensarlo es articulando la teoría del conectivismo de Stephen Downes (reciente visitante en varias ciudades argentinas), que es la que soporta teóricamente el funcionamiento de las redes sociales con otras líneas de pensamiento. Downes por allí dice que el aprendizaje se produce construyendo el flujo de información. El aprendizaje sería, no solamente instrumental u operativo sino un recorte, dentro de ese flujo vinculado a los propios intereses del sujeto.

Jacques Rancière dice, en El maestro ignorante (que te sugiero leas y releas cuidadosamente), que la función del maestro es sostener al alumno mientras encuentra lo que está vinculado con los propios intereses, no con la currícula que le impone el ministerio. Esto describe casi como un imposible lógico el esquema actual de la enseñanza: es impensable, desde las teorías actuales del aprendizaje que se pueda ofrecer un modelo homólogo para que aprendan sujetos singulares. Por eso es aburrida la educación para los pibes. El modelo sólo se entiende desde una perspectiva de control social y no como estrategia de enseñanza. Pero esa es otra discusión.

Desde la mirada psicoanalítica, el saber es primero un saber acerca de uno mismo. Desde esa perspectiva se aprende, porque la subjetividad es una singularidad social: todos compartimos el acto de mirar y significar hechos, pero nadie lo hace igual a otro.

Lev Vigotsky habla de un aprendizaje que se construye mientras también se construye un anillo blando, difuso, en torno a él, al que llama zona próxima de desarrollo que son las que preparan el lecho por donde habrán de fluir los próximos aprendizajes. Sería la zona de la huerta que se prepara para sembrar, aunque todavía no está lista para recibir la semilla.

Finalmente desde la perspectiva lingüística, sobre todo la que hace Jacques Lacan, el lenguaje falla, siempre está presente el malentendido, no solamente por el carácter polisémico de la palabra, sino por esta cuestión de la singularidad en las significaciones: lo que para vos es bueno puede no significar lo mismo para un alumno tuyo. Entonces, si bien el lenguaje falla, porque no puede dar cuenta de toda la experiencia humana, uno se comunica con otros leyendo el texto y también el contexto (el flujo del que habla Downes). Esta falla de sentido también permite que cada uno tenga su versión de los hechos, que un saber pueda ser reescrito por otro para mejorarlo y extenderlo en un proceso colaborativo. Mientras eso sucede, el sujeto puede verificar su inteligencia (como dice Rancière) y el aprendizaje deviene una práctica emancipatoria.

Esa reescritura, en la perspectiva colaborativa, es la zona próxima de desarrollo para alguien. Para decirlo brevemente, las redes sociales son los únicos dispositivos que pueden alojar estos procesos y además preservar un cierto grado de singularidad. Siempre se aprende con otro y, como decía Gastón Bachelard, contra algo: un saber distinto, un prejuicio, etc. Quizás por eso resulten indigeribles para los esquemas donde el saber está significado como poder.

 

 

 

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Categoría: Trama y relaciones

Acerca del Autor ()

Padre. Hacedor. Resiliente. Estudiador. Curioso. Persistente. Apasionado. Aprendí a contar con un ábaco. En el primer año de la secundaria soñaba con tener una regla de cálculo. Hasta tercero lidiamos con las calculadoras personales y los permisos para usarlas en clase. Cuando fui profe universitario me preguntaba si debía aprobar los trabajos hechos en la computadora personal. La primera portable que tuve me mostró las ventajas de la movilidad y la segunda me presentó a Internet. Hoy, ayudo a las personas y a las organizaciones a involucrarse con los entornos 2.0.- Fundé Seco & Serif en los 90, tuve que aprender prácticamente solo a hacer producción gráfica digital cuando no había nadie alrededor. La primera aplicación que aprendí a manejar fue Adobe Illustrator 3. Y la última —seguramente— será la que salga mañana. Nunca quiero ser el más inteligente sino el que más trabaja. Soy prácticamente autodidacta aunque tengo títulos y certificados que dicen otras cosas. Hace muchos años que leo y pienso acerca de la posición del sujeto frente a la explosión digital y todos los días celebro que me haya tocado estar aquí en esta época.

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